3 guindillas rojas secas pequeñas
1 cucharadita de semillas de hinojo
1 cucharadita de cominos
1 cucharadita de semillas de cilantro (coriandro)
1/8 cucharadita de sal
1,5 kg de pollo
2 dientes de ajo majados
1 cucharada de aceite de maní
2 cebollas picadas
250 g de carne picada de cerdo
1/2 taza de maníes tostados picados gruesos (80g)
3 cucharadas de jugo de lima
1 cucharada de hierbabuena fresca picada
2 cucharadas de hojas frescas de cilantro picadas
1 cucharadita de aceite aparte
1/2 taza de leche de coco (125 ml)

Precaliente el horno a 180ºC.
Ponga las guindillas rojas, el hinojo, el comino, las semillas de cilantro y la sal en un molinillo o mortero y muélalos
hasta que queden reducidos a polvo.
Limpie el pollo, quítele todo exceso de grasa y unte la piel y el interior con el ajo majado.

Caliente el aceite en un wok, eche la cebolla y sofríala a fuego medio unos 3 minutos o hasta que quede bien dorada.
Agregue la carne picada y sofríala 10 minutos o hasta que se dore.
Retire el wok del fuego e incorpore los maníes picados, el jugo de lima, la hierbabuena y el cilantro; remuévalo.
Deje que la mezcla se enfríe antes de rellenar el pollo con ella.
Cierre la abertura con un pincho de madera y ate laas patas con hilo de cocina de forma que queden juntas.
Pinte la piel del pollo con un poco de aceite y úntela luego con la mezcla de especias.
Ponga el pollo en una rejilla sobre una bandeja de horno.
Hornéelo durante 30 minutos.
Sáquelo del horno y mójeo con la leche de coco y los jugos del wok.
Hornéelo otros 40 minutos, untándolo a menudo hasta que esté tierno.
Quite el pincho y el hilo antes de servirlo.
Una guarnición de hierbas frescas hará que tenga un aspecto aún más atractivo.
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