1 kg de costillas de cerdo, cortadas en trozos de 3 cm
1 cucharada de semillas de sésamo
2 cucharadas de aceite
2 cebolletas, picadas muy finas
1 trozo de 4 cm de jengibre fresco, rallado
3 dientes de ajo, picados finos
2 cucharadas de azúcar
2 cucharadas de vino de arroz
1 cucharada de shoyu
2 cucharaditas de aceite de sésamo
1 1/4 tazas de agua caliente (315 ml)
2 cucharaditas de fécula de maíz

Quite a la carne la grasa sobrante.
Tueste las semillas de sésamo a fuego lento entre 3 y 4 minutos, agitando la sartén suavemente hasta que las semillas
estén doradas.
Sáquelas de la sartén y déjelas enfriar; muélalas luego en un molinillo de especias o en un mortero.
Caliente el aceite en una sartén de fondo grueso.
Ase bien las costillas a fuego fuerte, dándoles vueltas regularmente, hasta que queden muy doradas.
Escurra todo el aceite y la grasa de las costillas de la sartén; añada la mitad de las semillas de sésamo, las cebolletas,
el jengibre, el ajo, el azúcar, el vino de arroz, el shoyu, el aceite de sésamo y el agua.
Tápelo y déjelo cocinar entre 45 y 50 minutos, removiendo de vez en cuando.
Deslíe la fécula de maíz con un poco de agua fría hasta que quede una pasta uniforme y sin grumos.
Viértala en la sartén, removiendo continuamente hasta que la mezcla hierva y se espese.
Espolvoree por encima el resto de las semillas de sésamo molidas y remueva.
Sirva las costillas con arroz cocido al vapor y col en conserva (kim chi).
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