1/4 taza de semillas de sésamo (40 g)
2 cucharadas de aceite
2 cucharaditas de aceite de sésamo
4 cebolletas picadas
2 dientes de ajo picados finos
150 g de gambas frescas peladas
2 cucharaditas de guindillas rojas, picadas muy finas
150 g de tofu fresco, consistente, cortado en dados pequeños
100 g de champiñones sin el tallo, cortados en láminas
1 pimiento rojo, cortado en tiritas delgados
2 cucharadas de agua
2 cucharadas de shoyu
2 cucharaditas de azúcar
1 paquete de 300 g de fideos hokkien

Tueste las semillas de sésamo a fuego lento durante 3 o 4 minutos, agitando la sartén suavemente hasta que las semillas estén
doradas.
Sáquelas de la sartén, déjelas enfriar y muélalas en un molinillo de especias o en el mortero.
Mezcle los aceites en un cuenco pequeño.
Caliente la mitad de la mezcla de aceites en un wok o sartén grande de fondo grueso, a fuego medio-fuerte.
Añada la cebolleta, el ajo y las gambas y saltéelos durante 1 minuto.
Ponga las guindillas y saltéelas durante otro minuto; saque la mezcla de la sartén y resérvela.
Ponga el tofu y saltéelo, removiendo de vez en cuando, hasta que esté ligeramente dorado; sáquelo de la sartén y resérvelo.
Eche el resto del aceite en la sartén y, cuando esté caliente, saltee las verduras durante 3 minutos o hasta que estén
doradas.
Añada a la sartén el agua, el shoyu, el azúcar y los fideos.
Remueva con cuidado los fideos para que se separen y se recubran con el caldo.
Tape la sartén y deje que cueza todo a fuego lento durante 5 minutos, removiendo bien de vez en cuando.
Añada la mezcla de gambas y los dados de tofu y rehogue todo a fuego medio durante 3 minutos.
Espolvoree las semillas de sésamo molidas y sirva inmediatamente.
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