1 pollo de 1,5 kg en trozos
6 dientes de ajo majados
1 taza (250 ml) de vinagre de manzana
1 1/2 tazas (375 ml) de caldo de pollo
1 hoja de laurel
1 cucharadita de semillas de cilantro
1 cucharadita de pimienta negra en grano
1 cucharadita de semillas de achiote, o
1/4 cucharadita de pimentón y
1/8 cucharadita de cúrcuma
3 cucharadas de salsa de soja
2 cucharadas de aceite.

Mezcle todos los ingredientes, salvo el aceite, en un cuenco grande.
Tápelo y métalo en la heladera durante dos horas como mínimo.
Ponga la mezcla en una sartén grande de fondo grueso, llévela a ebullición a fuego fuerte, reduzca luego el fuego y deje
que siga cocinando, tapado durante 30 minutos.
Quite la tapadera de la sartén y deje que continúe cocinando otros 10 minutos o hasta que el pollo esté tierno.
Saque el pollo de la sartén y resérvelo.
Vuelva a llevar a ebullición la salsa que quedó en la sartén y cuézala a fuego fuerte durante 10 minutos o hasta que quede
reducida a la mitad.
Caliente el aceite en un wok o en una sartén grande antiadhetente y rehogue el pollo en tandas, a fuego medio, durante
5 minutos o hasta que esté bien dorado y crujiente.
Al servir, vierta la mezcla de salsa reducida por encima de los trozos de pollo y acompáñelos con arroz.
Se utilizan las semillas de achiote para colorear el aceite donde se va a freir algún alimento.
|