1 1/2 kg de pierna de cordero deshuesada
1 cucharada de semillas de cilantro
2 cucharaditas de pimienta negra en grano
2 cucharaditas de semillas de cardamomo
2 cucharaditas de semillas de comino
6 clavos enteros
1/2 rama de canela desmigajada
2 cucharadas de aceite
1 cebolla grande picada
2 dientes de ajo picados
2 cucharaditas de jengibre fresco rallado
1 lemongrass de 10 cm
400 g de tomates de lata
2 tazas de agua
1 taza de leche de coco

Retire la grasa del cordero y corte la carne en dados de 2,5 cm
Machaque las semillas de cilantro, los granos de pimienta, las semillas de cardamomo, las semillas de comino, los clavos
y la canela.
Caliente aceite en una cacerola y fría la carne en 3 tandas hasta dorarla bien: retírela del fuego.

Añada la cebolla, el ajo, el jengibre y la hierba de limón y rehóguelos hasta ablandar la cebolla.
Añada la mezcla de especias y saltee durante 3 minutos.
Disuelva el cordero a la cacerola con los tomates prensados sin escurrir, el agua y la leche de coco y llévelo a ebullición.
Reduzca el fuego al mínimo y deje hervir la mezcla, sin tapar y removiendo a menudo, durante 1 1/2 horas o hasta que el
cordero esté cocido.
La mayoría de los indonesios son musulmanes y por ello no ingieren carne de cerdo.
En su lugar toman la carne de cordero, de vaca y de cabra.
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