1 piña mediana
1 cucharadita de semillas de cardamomo
1 cucharadita de semillas de cilantro (coriandro)
1 cucharadita de semillas de comino
1/2 cucharadita de clavos
2 cucharadas de aceite
2 cebolletas en trozos de 2 cm
2 cucharaditas de jengibre fresco rallado
4 kemiris troceados
1 taza de agua
1 cucharadita de sambal oelek
1 cucharadita de menta picada.

Pele la piña, pártala por la mitad, retírele el corazón y córtela en trozos de 2 cm.
Machaque en un mortero las semillas de cardamomo, de cilantro, de comino y el clavo.

En una cacerola con aceite rehogue a fuego lento las cebolletas, el jengibre, los kemiris y la mezcla de especias durante
3 minutos.
Agregue el agua, el sambal oelek, la menta y la piña y lleve la mezcla a ebullición.
Reduzca el fuego al mínimo y déjela hervir, tapada, durante 10 minutos o hasta que la piña empiece a estar blanda pero
conserve todavía la forma.
Si la piña es demasiado ácida, añada 1 o 2 cucharaditas de azúcar.
En caso de preferirlo o de no poder conseguir piña fresca puede utilizar una lata de piña o ananá al natural.
Este plato se puede servir como acompañamiento vegetal o como plato principal si se le añaden 500 g de gambas frescas peladas
y sin el hilo intestinal.
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